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elindignado

FELIZ AÑO

Comienza otro año. Otro año, con nuevas esperanzas, nuevos proyectos y una fe, tal vez infundada, en que todo irá mejor. En la Nochevieja todo son besos, alegría, solidaridad y bondad. Nos queremos comer el mundo y – esto es lo peor- nos creemos capaces de ello.Después, cual pesadilla periódica, se presenta otra vez ante nosotros un día de Año Nuevo. Un día, por lo general, de resaca, de tedio, de saltos de esquí en la tele. Un día de sobras del día anterior, un día de sal de frutas, de arcadas con sólo ver unas gambas, aunque éstas sean en pintura. Es el momento de la reflexión. Momento para, siendo realistas, ver cómo la noche anterior abusamos de buenos propósitos, llevados, tal vez, por el entusiasmo etílico con el que decidimos irnos de fiesta. Con los años la desazón, en forma de mosca figurada, se sitúa detrás de nuestras orejas para recordarnos que no es conveniente ser optimista en exceso.Toda la parafernalia festiva da paso ahora a la realidad, muy distinta a la que dibujábamos mientras blandíamos una copa de cava barato y brindábamos con iluminado entusiasmo. ¡ Qué bonito sería si todo fuese cierto!En fin, tampoco es para deprimirse.FELIZ 2008.

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