SAS
Hoy escribo quizás más indignado aún que en otras ocasiones. Me siento impotente ante las situaciones que a veces nos toca vivir; no puedo soportar cómo permanecemos impasibles ante los malos servicios que nos ofrecen las administraciones a los contribuyentes. Vaya por delante que me sitúo el primero en la lista de cómplices por dejadez; no quiero escaquearme de mi comportamiento pasivo. Resulta que una persona a la que quiero está hospitalizada en el hospital Virgen Macarena (todos, desgraciadamente, hemos vivido y tendremos que seguir viviendo más situaciones de este tipo); pues bien, al dolor natural del caso se suma la desazón que produce el funcionamiento de un hospital que, se supone, está a la vanguardia de la sanidad en nuestra comunidad autónoma. No voy a entrar a valorar si los medios con los que se cuenta son los adecuados o no. No voy a analizar si las instalaciones y los profesionales son los idóneos. No voy a incidir, en definitiva, sobre el organigrama del hospital, porque no lo conozco en profundidad y no me gustaría analizar de forma tangencial tan importante asunto. Lo que no puedo evitar es poner el acento sobre un tema que me parece de Perogrullo: supongamos que sí funciona todo de forma correcta un lunes cualquiera en nuestros hospitales; pues bien ¿Qué pasa los sábados y domingos? ¿Quién me explica por qué funcionan de forma diferente los fines de semana? ¿Cuál es el servicio correcto, el de los días laborables o el de los festivos? Quizás desde la Junta de Andalucía piensen que las enfermedades cogen puente por Semana Santa; esto explicaría muchas de las flagrantes situaciones que nos toca vivir. Ahora sólo espero que todo salga bien y que después no nos olvidemos, como solemos hacer, de los deficitarios servicios de los que somos “beneficiarios”.
¿Qué opinan ustedes? Reflexionen. Hasta la próxima.
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