SUBIDA DE IMPUESTOS
Demagogia. Eso es lo que hacen Zapatero y toda su claque al lanzar el globo sonda de la subida de impuestos; disfrazan de solidaridad lo que no es más que su ardid para salvar, de nuevo, una legislatura que ya comenzó con una acusada cuesta abajo que ellos negaron con fruición para ganar las elecciones.
Apela el presidente del Gobierno al principio básico de solidaridad, por el cual los “más ricos” deben ayudar a los “más pobres”. Insisto: demagogia. Debe ser que Zapatero acaba de recordar ese principio, ya que, hace pocas fechas, comparecía, altanero, alardeando de que habían confeccionado una financiación autonómica que permitiría a Cataluña recibir más que ninguna otra comunidad. Ojalá Zapatero explicase cómo casa esa financiación con su ya manido principio de la solidaridad.
Lo más patético e indignante es que está jugando con los sentimientos y las habichuelas de muchas familias. Pretende exprimir a las rentas medias, dizque ricachones capitalistas, pero no para ayudar a los más desfavorecidos, sino para aliviar las listas del paro y volver a salvar el pescuezo. Probablemente, al igual que ha pasado con el extraordinario Plan 8000, gran parte del dinero que se recaude será destinado a propaganda (recuérdese que con el Plan E se han gastado 45 millones de euros en carteles).
Vaya por delante que yo soy el primero en defender el principio de solidaridad entre ciudadanos. Sin ambages y sin demagogias: necesitamos solidaridad y austeridad a todos los niveles. Pero no estoy dispuesto a que un niño pijo, que iba a colegio de curas (de los caros) durante el franquismo, se disfrace de obrero pobre y me venda la película de los ricos y los desfavorecidos mientras se pega comilonas con los orondos y agradecidos estómagos de algunos sindicalistas en los mejores restaurantes de España. Por ahí no paso.
Sin ánimo de ser catastrofista, esto tiene toda la pinta de ser una estrategia más para salvar la papeleta y seguir enriqueciendo a sus amigotes (mírese quién anda por ahí haciendo las obras del plan E y en qué circunstancias), con la excusa de ayudar a los más necesitados y a cambio de arrollar a una demonizada clase media que es, no lo olvidemos, la que realmente sustenta la economía.
¿Qué opinan ustedes? Reflexionen. Hasta otra.
1 comentario
Bri -