DIVULGACIÓN E INVESTIGACIÓN
Hace tan solo unos días, un grupo de investigadores españoles, junto con otros grupos de investigación europeos, presentó a la opinión pública un nuevo producto: una pomada basada en microbicidas que puede prevenir el contagio del VIH por vía sexual. ¿Alguien conoce el nombre de estos investigadores?
Al mismo tiempo, en San Sebastián, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, presentaba como ejemplo de investigación vanguardista a un grupo de cocineros vascos capitaneados por Arzac. Con dos cojones. Curiosamente, éste salió a la luz hace no mucho tiempo por pagar religiosamente el impuesto terrorista a la ETA y descansar así plácidamente mientras éstos le volaban la cabeza a otros (menos eminentes que él, lógicamente). Pero este no es el tema que me ocupa hoy, así que ya lo abordaré en otra ocasión.
Volviendo al lío… ¿No les resulta curioso, cuanto menos, que todos sepamos de las excelencias y amplios conocimientos de nuestros ilustrados cocineros y no sepamos, ni nos interesemos en saber, nada acerca de aquellos que contribuyen al verdadero desarrollo de nuestra sociedad? Deberíamos reflexionar todos un poco. Los primeros, los medios de comunicación; éstos han dado a bombo y platillo que el Bulli, el restaurante de Ferrán Adriá, va a convertirse en un centro de divulgación e investigación (sic). Tiene castaña la cosa.
Todavía nos sorprenderemos de que en Europa no se tome en serio a un país que paga 500€ por unos “huevos fritos sostenibles” y en el que, sin embargo, investigadores de verdad, que descubren y desarrollan cosas verdaderamente importantes, cobren poco más de 1000€ y pasen más de 10 horas al día trabajando. Así es España…qué le vamos a hacer; vivimos en un país en el que creemos que la panacea está en las tostadas con nitrógeno líquido y en la alianza de civilizaciones, y mientras… 4 millones de parados. Qué barbaridad.
¿Qué piensan ustedes? Reflexionen. Hasta otra.
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