¿PROFESIONALES?
Últimamente, sobre todo al tratar determinados asuntos, se está desvirtuando el término "profesional". Me explico. De unos años para acá es frecuente ver cómo los futbolistas, movidos sólo por el interés pecuniario, pretenden abandonar sus clubes arguyendo una supuesta profesionalidad.
El detonante de este artículo, como habrán podido imaginar, no es otro que el caso Daniel Alves; futbolista brasileño con contrato en vigor (firmado voluntariamente) que hace tan solo unos días, poseido por un ansia monetaria sin parangón, preguntaba a los aficionados, con gran carga de demagogia, qué harían ellos si les ofreciesen ganar en otro sitio el doble de dinero. Pues bien, me gustaría decirle algo al señor Alves.
Señor Alves, la base de la que parte no es del todo mala, pero se podría rebatir con múltiples argumentos. Sólo le ofreceré dos. En primer lugar, para la inmensa mayoría de los aficionados pasar a ganar el doble supone un cambio cualitativo en su vida; para usted no. Un aficionado que cambie 1000 euros por 2000 puede tener mejor coche, mejor casa e incluso unas vacaciones que ahora no disfruta por, como sucede en muchos casos, sacar un abono que le permita verlo jugar a usted.
Otro motivo es que los aficionados, al cambiar de trabajo, no denigrarían a cientos de miles de personas que mantienen un estrechísimo vínculo afectivo con la empresa para la que ellos trabajan; usted sí.
Señor Alves, analice la verdadera situación de los aficionados y la suya propia. Compare y, por favor, no frivolice, porque, aunque ahora no lo vea, es usted un privilegiado.
¿Qué opinan ustedes? Reflexionen. Hasta la semana que viene.
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