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EL VIEJO TRUCO

Por todos es bien sabido que el que no llora no mama. Si no lo tienen claro fíjense en Cataluña, que ha conseguido este año, otra vez, una jugosísima tajada presupuestaria a costa de los de siempre, el resto de españoles.

El truco no deja de ser rentable a pesar de que muchos ya lo conocemos y estamos cansados de él. Estamos, si me lo permiten, hartos de cuentos. Y estamos hartos porque llevamos todo el verano aguantando que nos bombardeen con noticias en las que, según nos contaban, se evidenciaba la falta de inversión en estructuras que sufre la comunidad catalana. Nos hemos tragado los atascos, las inundaciones , los socavones y todas las demás incidencias allí acaecidas como si fueran males exclusivos de Cataluña y no ocurriese nada parecido en el resto de regiones.

Yo sólo pido que desde el Gobierno no se nos tome por tontos; que no intenten convencernos de que más inversión para Cataluña es rabiosamente necesaria y mejor para todos. No, ya está bien. Que digan claramente que, como consecuencia del sistema electoral que tenemos, necesitan el apoyo de cuatro gatos, acostumbrados a la poltrona, y con una ambición y falta de solidaridad evidentes, porque sin ellos no se aprobarían, por ejemplo, los presupuestos.

No puedo hacer otra cosa que lamentarme de que estos partidos políticos que no aglutinan votos ni para organizar una liga de futbito manejen a su antojo las decisiones más importantes que han de tomarse en nuestro país. Estamos hablando de partidos cuyos dirigentes miran por encima del hombro a todo aquel que no comulga con ellos y que utilizan el victimismo  como auténticos ases; siempre están quejándose y recordando lo que ellos llaman una represión del pueblo español.

Me gustaría recordarles que en Andalucía, por ejemplo, también hubo represión. Es más, aquí se pasaba hambre mientras en Cataluña y País Vasco se invertía más en industria para calmar a los más exaltados(ya lloraban y mamaban). Por eso yo no tengo que pedirle perdón a nadie ni tengo que tragarme las historias sesgadas de algunos que, no lo olviden, sólo quieren dinero.

¿Qué opinan ustedes? Reflexionen. Hasta otra.

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