Córdoba, Del nido... y el complejo andaluz
Muy probablemente, así, en frío, no vean la relación entre los diferentes protagonistas del título de este artículo. Pero la hay…trataré de explicarles cuál es.
Como todos ustedes saben, los andaluces no podemos alzar mucho la voz, porque tenemos más que callar que otra cosa ¿no es así? Claro, eso es lo que nos han hecho creer…y lo que nos hemos creído. En Andalucía no se trabaja, en Andalucía no se pagan impuestos, en Andalucía todo el mundo chupa de la teta, etc. ¿no es así? Lo más triste es que gran parte de la población (sin hablar de las instituciones, que eso ya es de juzgado de guardia) comulga con esa caricatura y dedica sus esfuerzos, incluso, a potenciarla: “somos vagos y torpes, pero tenemos un arte…”
El miedo a derribar el muro de lo políticamente correcto y establecido hace que haya tópicos casi insalvables ante los que la resignación, e incluso la connivencia, es la actitud más habitual. Por eso mismo, en Andalucía somos graciosos; sabemos tocar las palmas, y, aunque seamos “un poco flojos y chupópteros” caemos bien en determinadas ocasiones. Ése, desgraciadamente, es el objetivo de Andalucía, sus habitantes e instituciones, en muchas ocasiones: caer bien y, aun, dar pena.
Piénsese en la reciente capitalidad de la cultura que ha obtenido San Sebastián en detrimento de Córdoba. Dejando los evidentes chanchullos al margen, me llamó tristemente la atención que la campaña de Córdoba se basara en decir que “a Córdoba le hacía más falta que a San Sebastián”. Ese no era el tema. No se trataba de dar pena (ay, malditos complejos), sino de reivindicar la superioridad de la propuesta cordobesa. ¡Dios mío, que le han dado la capitalidad a San Sebastián aduciendo que es “un ejemplo de concordia hacia la paz” (sic)! ¿A Córdoba le van a venir con esas? ¿A la ciudad que fue, y es, espléndida con un ejemplo de convivencia entre culturas y religiones? Qué barbaridad.
Piénsese ahora en la final de la Copa del Rey del año pasado, 2010, entre Atlético de Madrid y Sevilla F.C, y recuérdese la actitud de Del Nido, presidente sevillista (vaya por delante que no se trata de ensalzar la figura de nadie. Estoy hablando exclusivamente de aquel hecho puntual). Recuerdo cómo se hablaba del doblete del Atlético, de la grandeza del conjunto madrileño, del resurgir… pero Del Nido rompió el guión que le habían adjudicado a su equipo, el de andaluz. Sí, desgraciadamente, el guión del Sevilla estaba escrito: perfil bajo, afición animosa, pero resignada y acomplejada… ¿cuál era el final de la película? El Sevilla tenía que perder, pero caería bien a todo el mundo porque su afición tocaría las palmas a pesar de todo (Hay que ver qué graciosos son estos andaluces que siempre están de buen humor a pesar de perder siempre ¿no?)
Pues Del Nido, como digo, no quiso resignarse, y cambió los papeles para coger el mando él mismo: “el Sevilla es un equipo grande y va a ganar porque es mejor”. Con dos cojones… ¿qué le pasó? Pues que se le tachó desde todas partes, especialmente desde Sevilla, de prepotente, arrogante y maleducado. Eso es lo que pasó…y no escuché a nadie decir lo mismo del presidente del Atleti, cuyo discurso era exactamente igual…pero claro, él no era andaluz.
Lo que quiero decir con esto es que la hora de desechar los complejos; es el momento de decir que Andalucía sí puede. Es la ocasión perfecta para dejar de pedir limosna y reivindicar el sitio que nos corresponde. Yo, particularmente, prefiero competir e intentar ganar, que ser un eterno perdedor y resultarle gracioso a aquellos que me desprecian por ser andaluz.
¿Qué opinan ustedes? Reflexionen. Hasta otra.